
Cuenta la historia que cuando un bebé viene al mundo, él conoce toda la historia del hombre desde la noche de los tiempos. Es el depósito de la memoria de la humanidad. Lo sabe todo, todo, lo conoce todo. Desde el descubrimiento del fuego, las invenciones, las guerras, la poesía, el sufrimiento, la familia, el amor...el bebé lo sabe todo, y justo en el momento en el que va a poder hablar, el ángel del olvido llega, y coloca su dedo índice en vertical sobre los labios del bebé, como en solicitud de silencio...entonces el bebé lo olvida todo, y debe aprenderlo otra vez desde el principio...
...y también cuentan que la prueba de que todo esto es verdad, es ese pequeño surco que todos tenemos entre el labio superior y la nariz.
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