domingo, 1 de marzo de 2009

Ícaros de fuego
















Soy Ícaro, hijo de Dédalo, el Ateniense, que escapó a la isla de Creta por el asesinato de su sobrino. Constructor del laberinto del Minotauro donde, tanto él como yo, fuimos encerrados. Soy Ícaro y caí desde el cielo por no observar los consejos de mi padre de volar siempre a medía altura, para no hundirme en el mar y no abrasarme con el sol.
Soy Ícaro y soy un ser humano.

... y de nuevo Ícaros, Ícaros de fuego elevándose en el cielo con los brazos abiertos en cruz, la cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados, elevándose, elevándose, hasta quedar suspendidos unos segundos en lo alto... para caer, caer, caer como antorchas incandescentes en la abisal ocuridad de la Noche. Noche, noche adentro...-SILENCIO-

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