lunes, 2 de marzo de 2009

...escrito en su rostro
















Hombres; despojados; expulsados del paraíso desde el principio de los tiempos, sólo por querer saber, sólo por su maldita sed de conocimiento, sombra del pecado escrita en su rostro; condenados desde entonces a la mortalidad, a vagar por una tierra ingrata, a sudar por el alimento y al dolor más insoportable por cada hijo.

"Hágase tu voluntad en el cielo,
en el hastío
y la mediocridad
de tu reino..."

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